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El sexo pagado avanza al centro

El sexo pagado avanza al centro
junio 12
11:53 2018

Hasta hace unos cuantos días, el piso 27 del edificio El Fórum ganó fama como el sitio de más altura para la oferta del sexo en la ciudad. Eso hasta que uno de los inquilinos inició una cruzada para desalojarlos.

No fue fácil. Le tomó casi nueve meses. Antes (por temor a represalias) tuvo él mismo que dejar el departamento donde habitaba. “No es sencillo enfrentarse a este tipo de situaciones. Hay bandas organizadas de trata de blancas detrás”, le comentó a EXPRESO el inquilino. Para lograr su cometido, tuvo que denunciarlo ante las autoridades locales y, sin embargo, fue necesaria una larga espera. “Esta semana (la pasada) acudí a la Dirección de Justicia y Vigilancia del Municipio y ahí me informaron que por fin ya habían desalojado los dos departamentos donde se atendía de día y de noche. Una situación muy vergonzosa para las familias que viven en el edificio”, agregó.

El uso de pisos para este tipo de oficios es ilegal, pero aquel es solo uno de los escenarios en los que se explaya el negocio del sexo en esta ciudad, una actividad que se hace más evidente en la zona céntrica. Se dice que por las noches el bulevar 9 de Octubre se convierte en una pasarela donde desfilan determinado número de personas que ofrecen este servicio.

Hay más de 15 puntos en los que estos quehaceres se han tomado esquinas y soportales de negocios y viviendas. Ni siquiera las áreas regeneradas se salvan.

Hasta las alternativas se diversifican. Desde mediados de 2017, en las veredas de la avenida 9 de Octubre y Lorenzo de Garaycoa se evidencia también la prostitución masculina, que la ejercen entre 30 y 50 muchachos.

No obstante, el ejercicio callejero del sexo no es un tema que incumbe a la Municipalidad. Eso le dijo a EXPRESO el director de Uso del Espacio y Vía Pública, Efrén Baquerizo: “Esto le compete más a la Intendencia General de Policía”.

¿Acaso este tipo de negocio no se está suscitando de manera ilegal, clandestinamente, en espacios, en territorios que son de competencia del Municipio local? Esa es la pregunta que se hacen profesionales como Héctor Chiriboga Albán, un sociólogo guayaquileño, catedrático de la Universidad Católica de Guayaquil, que considera que por desarrollarse en un territorio netamente urbano (esquinas, soportales, veredas) debería ser tomado en cuenta por el Cabildo. No hacerlo, dice este profesional, implica una manera de “desentenderse de un tema que acarrea muchos prejuicios”.

La única ordenanza sobre las sexoservidoras se dio en torno a la calle Salinas (La 18), en agosto del 2002, pero para delimitarla a manera de un complejo cerrado, tal como se lo mantiene hasta ahora. Si existe un control es a las casas de citas y cabarés, por medio del uso del suelo y de la emisión de permisos de construcción.

Francisco Ycaza Béjar, un abogado de lo Civil, considera que la prostitución de manera informal, más allá de ser un problema de mal uso de los espacios públicos, es un potencial problema de salud, por lo que, sean cuales sean las medidas que se tomen, “está claro que la solución no es meramente jurídica, sino de coordinación operativa con responsabilidades compartidas entre la Policía Nacional, las autoridades de salud nacional y el Municipio de Guayaquil”.

Sobre una mayor incumbencia por parte del Cabildo local, Lorena de Janón, exdirectora de Postgrado, Investigación y Desarrollo de la Universidad de Guayaquil, se hace una pregunta: ¿Qué se necesita si se quiere instalar un negociocualquiera en la ciudad? Ella responde: Es menester cumplir una serie de requisitos para obtener el permiso necesario para su funcionamiento. Al ser la prostitución una actividad lucrativa que se desarrolla en la calle, y el ente facultado para organizar, regular y gestionar estas actividades es el Municipio, “la responsabilidad también recaería sobre él”, agrega De Janón.

¿Cómo enfrentarla? Hay diferentes modelos en práctica, dice esta profesional. Desde su reconocimiento como una actividad económica más hasta su declaración de ilegalidad, pasando por la delimitación de zonas donde es permitida. “Cada ciudad debe encontrar su respuesta, analizando las condiciones objetivamente y asumiendo el Municipio el papel de garante del bienestar común”.

La calle Salinas

El barrio que tuvo que encerrarse

Hasta hace tres años era un lugar vedado para muchos. En dos cuadras de la calleSalinas, el comercio del sexo impone una hegemonía arrolladora, como un negocio en el que cerca de 600 mujeres mueven hasta dos millones de dólares.

Pero su existencia en un sector urbano generaba molestias, tanto que se pidió muchas veces su reubicación. “El Municipio lo que hizo fue cercarlo”, dice en estos días Brenda Rentería, presidenta de la Asociación de Propietarios y Coarrendatarios de la calle Salinas, que reúne a 50 locales.

Una medida que funcionó. Nadie desconoce que la famosa 18 sigue ahí, pero está cercada. Algo que mejoró también la seguridad del sector.

En estos días, hasta se ha implementado un sistema de videocámaras y registro digital de la cédula de todo aquel que ingresa al recinto. “Esto nos permite tener un control de quienes ingresan. Si ocurre algo, revisamos las grabaciones. Cada cámara tiene hasta 15 días de grabación”, dice Francisco Barrionuevo, a cargo de la UPC Calle Salinas.

El panorama

La diferencia

La Intendencia emite permisos de funcionamientos para este tipo de establecimientos, que tienen un valor 16 veces superior a los que se asigna a otros.

La legalidad

En 1921 el trabajo sexual se volvió de interés del Gobierno y objeto de políticas públicas con la promulgación del Reglamento de Profilaxis Venéreas.

Ambigüedad

En el país la prostitución no es ilegal, pero no se la reconoce en la legislación laboral. En consecuencia, se desarrolla en un ámbito de ambigüedad y vacíos legales.(i)

Tomado de Diario Expreso.ec

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