Contenido.com.ec – Portal de Noticias de Los Ríos y Ecuador

Contenido

 Noticias de última hora

Adultos mayores, a la espera de pensión

Adultos mayores, a la espera de pensión
octubre 06
11:13 2013

En el país, se sigue a la espera de que se apruebe la Ley Orgánica de Protección Integral y Atención Prioritaria para el Adulto Mayor, pues consideran a la Ley del Anciano “obsoleta”.

Su paso es lento. Pero con insistencia repite que, aunque la ayuda una de sus hijas, ella aún se vale por sí misma y trabaja. A sus 92 años, Ángela Rizzo Malagón, mantiene, con el apoyo de dos familiares, su negocio de desayunos en una esquina del suburbio oeste de Guayaquil. “Lo que gano es poco, pero sirve para algo”, comenta, y cuenta que solo le alcanza para comprar una de las dos pastillas que le recetan por día para controlar la hipertensión.

“No tengo seguro, pese a que he trabajado toda la vida. Enviudé a los 34 años y con este negocio crié a mis niños que quedaron chiquitos, así que aquí sigo de pie”, manifiesta animada esta madre de seis hijos, quien es uno de los 940.905 adultos mayores registrados en el Ecuador, según el censo realizado por el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) en el 2010.

Cuando se le pregunta sobre la situación de las personas de la tercera edad en el país, lo primero que refiere Manuel Saltos Castillo, coordinador del Observatorio Ciudadano por los Derechos de las Adultos Mayores de Guayaquil, es que la cifra es superior a la revelada en el 2010. “El censo fue hace tres años, hoy a nivel nacional hay 1’200.000 personas en esa etapa de la vida”, asegura el dirigente.

También explica que organismos que los agrupan buscan la aprobación en la Asamblea de la Ley Orgánica de Protección Integral y Atención Prioritaria para el Adulto Mayor, “porque la Ley del Anciano está obsoleta”. El objetivo es que se cumpla con la Constitución, “sobre todo con la jubilación universal, referida en el artículo 37, que consiste en una pensión para los adultos mayores no afiliados al IESS”.

En los artículos 36, 37 y 38 de la Constitución se mencionan los derechos de los ancianos; el artículo 38 indica: “El Estado establecerá políticas públicas y programas de atención a las personas adultas mayores, que tendrán en cuenta las diferencias específicas entre áreas urbanas y rurales, las inequidades de género, la etnia, la cultura y las diferencias propias de las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades; asimismo, fomentará el mayor grado posible de autonomía personal y participación en la definición y ejecución de estas políticas”.

No obstante, Julio César Jarrín, un electromecánico de 74 años, comenta que no tiene beneficios. Se siente “arrimado” en el taller de motos de un nieto, en el centro de Guayaquil. Pasa horas sentado al lado de su pequeño perro. “Espero paciente a ver si alguien llega, la semana pasada no me llegó ni un cliente. Como, porque ahí me regalan mis hijos. Y tengo para el pasaje, porque me dan 1 o 2 dólares mis nietos, pero me siento capaz y quiero tener mi taller, que lo perdí por la enfermedad de uno de mis familiares”, lamenta.

Un informe del Ministerio de Bienestar Social (MIES) del 2012 indica que el 32,4% de personas de la tercera edad vive en condiciones de pobreza y el 25% en extrema pobreza. Una es Bella Guillén Espinoza, de 79 años. Vive en el suburbio y, cuando su único hijo no le lleva el almuerzo, apoyada en un bastón, camina a las calles 25 y Maracaibo. Va a un sitio donde venden la comida a $ 2,25, pero solo le cobran $ 1,50. Dice que los $ 50 que recibe del Bono no le alcanzan para poder comprar las medicinas para artritis, osteopenia e hipertensión que padece.

Una situación diferente es la de Pedro Albarracín, quien a sus 91 años es propietario de una de las carpinterías más antiguas de Cuenca. Cuando la estrecha puerta de uno de los locales de la calle Tarqui y Sucre se abre de par en par, la luz del día alumbra la activa figura de su dueño. “No tuve hijos y gracias a Dios no padezco ninguna enfermedad, pero debo mantenerme con mi esposa, pagar el arriendo del taller y de la casa y alimentarme todos los días”, dice el carpintero, que contrata a un operario cuando sus recursos se lo permiten.

Según el censo del 2010, el 70,22% de adultos mayores no cuenta con seguro. Esa es la situación de Juana Valdiviezo, de 69 años, quien vende humitas, tamales y quimbolitos en Bosque de Monay, en Cuenca, donde vive. “Si no trabajo, lo que gana mi esposo en la mecánica no alcanza para comprar la medicación para mis males”, expresa. Ella toma dos pastillas diarias: una cuesta $ 1 y otra $ 0,60.

María Solórzano Rivera, en cambio, sobrevive de limosnas. Sale al centro de Guayaquil desde el Guasmo Sur, donde vive sola. “En una covacha”, dice. Carga un desgastado bolso. Y en su interior un sucio cartón y un vaso. Sus “herramientas de trabajo”. Las usa para sentarse en cualquier esquina, donde pide dinero. “No hay oportunidades, soy viuda y mis hijos son fallecidos”, cuenta la mujer como justificando el porqué pasa horas en sitios, muchas veces, malolientes.

Pero no son solo necesidades económicas las que enfrentan las personas de la tercera edad. Hay quienes lloran cuando narran la soledad en la que han quedado, ya sea por la muerte del familiar más cercano, de su pareja o porque los hijos se casaron o independizaron y los olvidaron. Laura, de 75 años, vive en una zona residencial de Guayaquil. Tiene leves problemas de salud, pero vivir sola le resta felicidad. “Tengo tremenda casa, pero me falta compañía; y vivir con mis hijos no quiero, no me gusta molestar”, dice, y sus ojos se humedecen.

Esa misma soledad experimentan Hugo Gavilánez Rambay, no vidente de 78 años; Susana Plaza Cárdenas, de 73 años; y William Vaca Castillo, jubilado de 81 años. El primero se siente abandonado por sus hijos y recibe el Bono que le alcanza para comer, mas no para medicinas. La mujer se quedó sola cuando sus hijos se casaron. Y Vaca pasa solo porque la esposa enfermó.

En Cuenca, Anita Esquivel, en cambio, ha hecho de la casa geriátrica de la Fundación Santa Ana su hogar. Ahí comparte habitación con otras cinco personas y tiene las tres comidas gratis. Pero teje ponchos, bufandas y carteras que vende para sus gastos y ayudar a enfermos.

Anita, quien dice tener “la misma edad que ayer”, cuenta que vivió por años con uno de sus dos hijos, quien falleció hace tres, víctima de una adicción. Desde entonces ella cayó en el alcoholismo, pero ahora, satisfecha, dice estar recuperada y dispuesta a seguir la vida con sus pasiones: bordar, tejer, escuchar todo tipo de música, leer a Pablo Neruda y escribir poemas.

73%
De personas

De la tercera edad tiene nivel primario o nunca recibió educación, según el último censo nacional del 2010.

47%
De adultos mayores

Labora en actividades de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, según el censo del 2010.

80,7%
De anvianos
No tiene un alfabetismo funcional; es decir, no puede leer y escribir un recado, según el INEC.

57,8%
Está en la PEI

Al menos 328.140 personas de la tercera edad es parte de la PEI (Población Económicamente Inactiva)

 

Fuente:  El Universo

Gusta

Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del Cantón Baba

Síguenos en Twitter

Síguenos en Facebook